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“Ya no puedo vivir sin ti”

marga gilÚltimas palabras de amor no correspondido, manuscritas con letra angulosa en una carta cuyo sobre rezaba “No la abras todavía”, letras que fueron antesala de la tragedia final que acabaría con la vida de Marga Gil y que se venía gestando desde que el alma de la escultora se encontró con la del poeta, Juan Ramón Jiménez, y de allí ya no pudo escapar, ni supo, ¿ni quiso? Nadie elige enamorarse, ni cuándo ni de quién, al fin y al cabo.

A vueltas de nuevo con Las Sinsombrero (por cierto, mañana, lunes 2 de mayo, tenemos una cita con ellas en TVE1 a las 22:15 en nuestro querido Ministerio del Tiempo), nos encontramos con un interesantísimo artículo en el País que arroja algo más de luz sobre el trágico desenlace de una de sus más turbadoras y atrayentes integrantes, Marga Gil Roësset. Escultora e ilustradora relacionada tradicionalmente con los autores del 27. Si bien, su obra posee una enorme fuerza por sí sola. De hecho, ha ido cobrando mayor relieve con el paso de los años, quizá demasiados.

Ahora, 83 años después de su muerte, de la oscuridad del olvido emergen las páginas de su diario íntimo. Miel para el curioso, ese fisgón que se relame siempre al olor del melodrama romántico, está de enhorabuena. Una joven escultora de 24 años, enamorada en secreto del poeta consagrado de 51 años, casado para más señas. Tenemos todos los ingredientes para el éxito de ventas. Inevitablemente, siempre nos sentiremos atraídos por la magnitud de la tempestad amorosa que abocó a la artista a apretar el gatillo contra su sien, no sin antes haber destruido toda su obra escultórica, a excepción hecha de la efigie de Zenobia, la esposa de JRJ.

Sin embargo, detrás de este suceso de crónica negra de la época hay mucho más: un espíritu libre en busca de la perfección artística, compartida con Juan Ramón, tan difícil de alcanzar, una sensibilidad especial, un intrigante mundo interior por descubrir, estudiar y, sobre todo, por reconocer. Nunca es tarde.

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